teleclases

Tras nuestra experiencia forzada de clases por teleconferencia, deducimos lo siguiente: 


ventajas:

-La ventaja principal es evidente: ¡ningún riesgo de contagio!

-Gran economía de tiempo y espacio; ya no hay desplazamientos. 

-Mejora la calidad de vida del alumno y del rpofesor.

-Poder elegir el lugar donde recibes la clase produce un nuevo confort. Si hace bueno, francés en el balcón...

-El ritmo de trabajo es alto, la dispersión es casi inexistente.

-Los jóvenes no necesitan ningún proceso de adaptación; están usando su modo de comunicación habitual. 

 

inconvenientes:

-Dependemos siempre de la calidad de la conexión. Si todo el mundo está utilizando el wifi en casa, se pueden producir distorsiones en el sonido que frenan el ritmo de clase (se suelen solventar renunciando al uso de la cámara). 

-Los programas de teleconferencia tienen cada uno sus defectos (practicidad, precio, eficacia... ). 

-Si hay problemas de disciplina, el profesor no puede oficiar de ‘gendarme’ igual que en un aula. Se requiere sentido de la responsabilidad por parte del alumno. 

-La concentración requerida suele ser alta, con lo que el alumno acaba más fatigado (pero también progresa más rápido). 


De todo ello deducimos que la tecnología nos permite hacer lo que nos gusta y siempre hemos hecho: enseñar francés. Y si nos paramos a pensar, la alternativa a medio y quizá largo plazo es espantosa: ¿clase de francés con mascarilla?